Cultivar micelio de trufa de forma controlada sigue siendo técnicamente difícil y, además, estudiar el hongo aislado no reproduce necesariamente las señales que recibe de una planta hospedadora. Un trabajo publicado en Journal of Biotechnology aborda ambos problemas en Tuber borchii mediante fermentación en estado sólido sobre grano y cocultura con embriones somáticos de Quercus glauca.
Qué se estudió
Yi-Hsuan Lin y colaboradores desarrollaron un sistema experimental completamente controlado para mejorar el crecimiento micelial de T. borchii y estudiar su producción de triterpenoides. Optimizaron diferentes variables de la fermentación sólida, entre ellas el tipo de sustrato de grano, el pH, la humedad, la edad del inóculo y la suplementación nutricional.
Posteriormente incorporaron una cocultura con embriones somáticos de Quercus glauca para evaluar si la presencia de tejido vegetal podía modificar el crecimiento y el metabolismo del hongo. Se trata de un modelo de laboratorio, no de una ectomicorriza establecida en raíces de una planta adulta ni de un ensayo de producción de ascocarpos.
Principales resultados
La optimización del medio y de las condiciones físicas permitió mejorar el desarrollo del micelio sobre sustratos de grano. La cocultura con embriones somáticos de Q. glauca produjo además un incremento marcado de la biomasa fúngica y de la producción de triterpenoides respecto al cultivo del hongo sin ese componente vegetal.
El resultado sugiere que las señales o metabolitos procedentes del tejido vegetal pueden alterar de manera importante la fisiología de T. borchii incluso en un sistema simplificado. Esto resulta coherente con la naturaleza ectomicorrícica del género Tuber, cuya biología está estrechamente ligada a la interacción con plantas hospedadoras.
Por qué es relevante
El estudio ofrece una herramienta para investigar fisiología y metabolismo de T. borchii bajo condiciones reproducibles. Los sistemas de fermentación sólida pueden facilitar la obtención de biomasa para experimentos y permitir estudiar cómo nutrientes y señales vegetales afectan al micelio sin la variabilidad inherente al suelo.
Sin embargo, estos resultados no demuestran una mejora de la producción de trufas en plantación. Más biomasa micelial o más triterpenoides en un sistema de laboratorio no equivalen a mayor colonización ectomicorrícica, formación de primordios o rendimiento de ascocarpos. Tampoco debe extrapolarse directamente la respuesta observada con Q. glauca a otros hospedadores o condiciones de campo.
Su principal interés está en abrir una plataforma experimental intermedia entre el cultivo axénico y la simbiosis completa. Identificar qué compuestos o señales de la planta explican el estímulo observado podría aportar información útil sobre los mecanismos que regulan el crecimiento y metabolismo de T. borchii.
DOI: 10.1016/j.jbiotec.2026.07.007
Referencia original: Lin Y-H et al. Overcoming cultivation challenges in Tuber borchii via grain-based solid-state fermentation with plant somatic embryo co-culture for mycelial growth and triterpenoid production. Journal of Biotechnology. 2026;418:87–97. Publicado online el 17 de julio de 2026.
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