A finales del 2025 se publicó una revisión de practicas agronómicas para mejorar la producción de trufa negra en este trabajo:
🔬 Qué se estudió — Esta revisión sistemática de 2025 evaluó prácticas posplantación probadas científicamente en plantaciones truferas. Los autores recopilaron 43 publicaciones experimentales sobre cinco especies de Tuber en cuatro continentes, aunque la mayor parte de la evidencia se centró en Tuber melanosporum en el suroeste de Europa. El manejo se separó entre fase preproductiva y productiva, evaluando 10 prácticas en cada una.
📊 Resultados clave — En plantaciones jóvenes, el manejo de malas hierbas y del suelo fue el área con mayor evidencia. El acolchado, los herbicidas y el laboreo pueden mejorar el crecimiento del árbol huésped sin perjudicar necesariamente al desarrollo de la trufa, aunque los efectos dependen mucho del lugar. Los cultivos de cobertura o aromáticas demasiado próximos a árboles jóvenes pueden reducir el desarrollo de T. melanosporum. Un riego moderado suele favorecer las micorrizas y el crecimiento del árbol, mientras que un riego intensivo puede favorecer hongos competidores. En plantaciones productivas, el riego mostró la relación más clara con el rendimiento: el aporte de agua en verano puede aumentar mucho la producción en años secos, pero un riego excesivo y mantenido puede aumentar podredumbres, favorecer competidores y posiblemente reducir la vida productiva. La evidencia sobre poda y laboreo sigue siendo sorprendentemente limitada pese a su uso generalizado.
🌱 Qué significa para tu explotación — El manejo debe cambiar con la fase de la plantación. En los primeros años, el objetivo principal es establecer bien el árbol y la trufa limitando la competencia. Una vez comienza la producción, el manejo del agua del suelo pasa a ser central, pero maximizar el riego no equivale a maximizar un rendimiento sostenible.
🛠️ Recomendaciones prácticas — Controlar las malas hierbas cerca de los árboles jóvenes; evitar competencia radicular de cubiertas antes de que el quemado esté establecido; favorecer riegos moderados frente a intensivos en plantaciones jóvenes; en plantaciones productivas, programar el riego según humedad del suelo, lluvia y demanda estacional; y aplicar con cautela podas intensas, fertilización, laboreo o rejuvenecimiento cuando la evidencia sea limitada.
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