Las trufas producen sus cuerpos fructíferos bajo tierra, por lo que tradicionalmente se ha considerado que dependen en gran medida de los animales para liberar y transportar sus esporas. Un estudio de Peter G. Kennedy y colaboradores cuestiona que esa sea toda la historia: el ADN de hongos hipogeos ectomicorrícicos apareció con una frecuencia inesperada en muestras aéreas recogidas en Estados Unidos.
Qué se estudió
El trabajo examinó si los hongos ectomicorrícicos hipogeos —el grupo ecológico que incluye las trufas— pueden participar en dispersión aérea pese a fructificar bajo el suelo. Los investigadores combinaron trampas de esporas y muestreos de suelo en ocho localidades de Estados Unidos y utilizaron herramientas moleculares para comparar los taxones detectados en ambos compartimentos.
La pregunta es importante porque la hipótesis dominante atribuye a mamíferos y otros animales un papel central: desentierran los ascocarpos o esporocarpos, los consumen y dispersan las esporas. La dispersión por aire ha recibido mucha menos atención en especies hipogeas.
Ya hace años un trabajo publicó cómo Tuber borchii puede producir conidios o esporas asexuales que pueden propagarse por el viento, aunque en ese estudio con consiguieron que funcionaran como inóculo para producir micorrización en condiciones controladas.
Principales resultados
Los autores detectaron una representación sorprendentemente alta de hongos hipogeos ectomicorrícicos en las muestras aéreas. Además, observaron coincidencias taxonómicas entre muestras separadas por distancias de decenas de kilómetros, un patrón compatible con la posibilidad de transporte aéreo a escalas mayores de las que cabría esperar si todas las esporas permanecieran localmente confinadas.
El estudio no implica que la dispersión animal sea poco importante. Más bien indica que ambas vías podrían coexistir. Procesos como alteración del suelo, actividad animal, erosión, viento o exposición de cuerpos fructíferos podrían liberar al aire esporas inicialmente producidas bajo tierra.
Por qué es relevante
Desde el punto de vista de la ecología de Tuber, el trabajo obliga a ampliar el modelo conceptual de dispersión. Si una fracción de las esporas de hongos hipogeos puede entrar en la atmósfera y desplazarse a distancia, la conectividad entre poblaciones y la colonización de nuevos hospedadores podrían depender de mecanismos más diversos de lo supuesto.
No obstante, detectar ADN o taxones hipogeos en trampas aéreas no demuestra por sí mismo que esas esporas sean viables, que recorran toda la distancia inferida ni que establezcan ectomicorrizas después de depositarse. Tampoco permite trasladar automáticamente los resultados a cada especie de Tuber.
Por tanto, el valor principal del estudio es abrir una hipótesis ecológica que ahora puede comprobarse experimentalmente: cuánto material viable se transporta por aire, a qué distancias, bajo qué condiciones y con qué importancia relativa frente a la dispersión por animales.
DOI: 10.1007/s00572-026-01296-x
Referencia original: Kennedy PG et al. Is aerial dispersal an overlooked pathway for ectomycorrhizal truffle fungi? Mycorrhiza. 2026;36(4):53. Publicado el 28 de julio de 2026.
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