Se trata de una bacteria con alta capacidad de adaptación a la rizosfera y tolerante a la sequía, se reproduce rápidamente en el suelo y logra sobrevivir por periodos largos, de rápida reproducción y colonización competitiva. Presenta una alta capacidad de solubilización de fósforo y aumenta la concentración de micelio y micorrizas de trufa tanto en vivero como en el suelo en plantaciones. El coste de realizar cuatro tratamientos anuales en una plantación trufera es de tan sólo 50 € por hectárea y año.